El gobernador Alejandro Armenta ha enviado un mensaje contundente sobre la disciplina financiera que regirá el resto de su administración. Al nombrar a Daniela Pérez Calderón como secretaria de Planeación y Finanzas, el mandatario poblano no solo realiza un cambio de nombres, sino que instaura un perfil de «vigilancia extrema» en la dependencia que custodia los recursos del estado.
Pérez Calderón llega al cargo con una credencial que el propio mandatario calificó de innegociable: su historial como detectora de irregularidades. El gobernador recordó que fue ella quien, en 2025, desarticuló redes de asignación de plazas ilícitas en la SEP, un antecedente que hoy la coloca como la «guardiana» del erario.
Tras una reunión a puerta cerrada con su gabinete este fin de semana, Armenta fue enfático: el manejo de los recursos públicos no admite «fregaderas». La designación de Pérez Calderón busca cerrar cualquier grieta de impunidad, basándose en la trayectoria técnica que la llevó a ser la secretaria técnica de la Comisión de Hacienda en el Senado.
«Es una mujer honesta que goza de mi plena confianza. No vamos a permitir actos de corrupción», reafirmó el titular del Ejecutivo, subrayando que la integridad personal pesa hoy más que cualquier currículum académico de élite.
El tablero de movimientos
El ajuste en Finanzas provocó un efecto dominó que busca fortalecer áreas operativas y académicas del estado:
- Josefina Morales Guerrero deja Finanzas para tomar las riendas del Soapap, donde su perfil administrativo será clave para el organismo.
- Mayra Lizeth Orellana asume la Secretaría de Medio Ambiente, mientras que Rebeca Bañuelos se traslada a la dirección del Ceaspue.
- El experimentado Alberto Jiménez Merino se suma al Colegio de Puebla (Colpue), reforzando la vinculación académica del gobierno.
Con estos cambios, Alejandro Armenta reagrupa a sus piezas de mayor confianza en posiciones de control directo. La llegada de una experta en auditoría y transparencia a Finanzas advierte una revisión minuciosa de cada contrato y proceso, enviando una señal de advertencia a todas las dependencias: el 2026 será el año de la rendición de cuentas.